María Teresa Millaquir: Los Colores de la Memoria en Lanas Ayelen
Para María Teresa, el oficio de la lana no se aprende, se «recuerda».
Oriunda de Temuco, llegó a Hornopirén hace 23 años siguiendo una carrera en la industria salmonera. Sin embargo, la maternidad le trajo una revelación: necesitaba un ritmo de vida que le permitiera estar presente para sus hijos, no solo proveer para ellos.
Fue entonces cuando el entorno de Hualaihué le susurró algo que en su ciudad natal había callado. Mientras que en Temuco veía cómo el trabajo artesanal sufría discriminación, en Hornopirén encontró una comunidad de artesanas que creaban con libertad y orgullo. Ese contraste encendió una chispa antigua en ella.
De forma autodidacta, libro en mano y a través del ensayo y error, María Teresa comenzó a hilar. «Es algo que llevo en la sangre», confiesa, explicando la rapidez con la que sus manos dominaron el huso y el tinte. Lo que comenzó como una búsqueda de sustento, se transformó en una pasión por la alquimia del color.
Hoy, como fundadora de Lanas Ayelen Hornopirén y reconocida por Artesanías de Chile, María Teresa no solo tiñe lanas; tiñe emociones. Ya sea reciclando desechos de cocina para extraer rosas y cafés, o usando técnicas avanzadas de matizado, cada ovillo cuenta una historia de paciencia, herencia y amor maternal. Además, como monitora, su misión es educar y traspasar este saber a las nuevas generaciones, asegurando que el hilo de la tradición nunca se corte.



