María Teresa transforma lo cotidiano en arte: cáscaras de cebolla, cuescos de palta, cortezas, hojas y «barbas de palo» se hierven lentamente durante al menos 30 minutos para liberar sus pigmentos. Usando fijadores naturales y una técnica depurada, logra tonalidades rosas, cafés y tierras que son imposibles de replicar industrialmente.
Es una lana con identidad, que lleva impregnada la esencia del bosque y el hogar de Hualaihué.










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