Esta pieza tiene alma. Para Zaida, este trabajo es su «artesanía-terapia», una forma de mantener su mente y sus manos activas contra la fibromialgia.
Rescata tejuelas de alerce en desuso, las calca y pirograbado a mano, las perfora y luego las teje con lana natural, musgo de palo y maderas recogidas del río. Es un trozo del bosque de Hornopirén que cuenta una historia de resiliencia.










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