Artesanías y Variedades Emmanuel: Tejidos con Alma y el Oficio de la Tejuela en Hualaihué
Roxana Hernández es hija de la geografía de Hualaihué. Oriunda del sector El Cisne y actual residente de Hornopirén, su historia artesanal es un viaje de ida y vuelta a sus raíces. Su emprendimiento, «Artesanías y Variedades Emmanuel», lleva el nombre de su hijo, quien es su mayor fuente de inspiración y el motor que la impulsa a crear cada día.
Su conexión con el «hacer a mano» nació en la infancia, pero no de la forma tradicional. Fue una vecina, una abuela cariñosa, quien puso los primeros palillos en sus manos y le enseñó el arte del tejido. A esto se sumó la influencia de su propia abuela, hilandera y tejedora, y la figura imponente de su padre, un maestro tejuelero. De él, Roxana heredó el respeto por la madera; desde pequeña pintaba y grababa las tejuelas que su padre labraba, naciendo allí un amor profundo por la intervención de materiales nobles.
Aunque la vida la alejó por un tiempo de las lanas, retomó el oficio en 2018 con fuerza renovada, redescubriendo técnicas junto a su suegra. Hoy, Roxana se define como una artesana versátil y consciente. No solo teje a palillo y crochet enfocándose en la ropa de niños y adultos; también rescata lo que el entorno olvida. Conchas, piedras, maderas y materiales reciclados cobran nueva vida en sus velas, llaveros e imanes.
Para Roxana, la artesanía es terapia y conexión: «Me ayuda a desconectar de los problemas y fluir, me siento con energía y más viva». Su objetivo es claro: que quien visite Hornopirén no se lleve un objeto industrial, sino una pieza útil, hecha a mano y cargada con la identidad de la zona.





