Anta Chile - Patricio Gómez
Hay artesanos que trabajan en un taller, y otros, como Patricio Gómez, que hicieron del camino su escuela.
Su marca, «Anta Chile» (un nombre con raíz mapuche que evoca el sol y el cobre), es el resumen de una vida en movimiento. Patricio salió de Santiago hace décadas, recorriendo rutas y pueblos, vendiendo su arte y aprendiendo de la vida, hasta encontrar su lugar en el sur.
Lleva 45 años conversando con el metal. Todo partió cuando apenas tenía 13 años: era un niño curioso que, armado solo con un alicate y un trozo de alambre, siguiendo el curso de sus hermanos mayores quienes dominaban otro arte en las artesanías como esculturas. Allí nació una pasión que nunca se apagó. Aunque hoy su taller cuenta con máquinas y laminadoras, Patricio no ha perdido esa chispa del autodidacta; sigue siendo aquel niño que descubre formas nuevas en la materia bruta, transformando lo rígido en belleza con la paciencia que solo dan los años.

