La Arañita: El Taller de Hornopirén donde el Tejido y la Madera se Hacen Hogar
Guadalupe Loncuante es una de las artesanas fundadoras de Hornopirén. Llegó hace casi 40 años desde La Unión, vinieron «a pasear y por el tema de trabajo nos quedamos». Con 18 años de oficio , ella es, como dice orgullosa, «la primera artesana que se formó acá».
Su emprendimiento, «La Arañita», es un taller de dos almas que se complementan a la perfección. Guadalupe es la maestra de la calidez; Aníbal, su esposo, es el maestro del hogar.
Guadalupe es «la arañita» : aprendió sola, «mirando», y hoy sus manos no paran de tejer a palillo y crochet. Ella es quien da vida a los gorros, polainas, cintillos, ponchos y los delicados chalequitos de bebé. Además, domina el telar mural y trabaja con paciencia el cuero de salmón para crear sus cotizados porta-encendedores.
Aníbal Silva, por su parte, trae un oficio de toda la vida. Antes de llegar, él trabajaba en Valdivia en una fábrica de cocinas «de verdad». Tras años en la pesca y 22 años en salmoneras, al jubilar retomó esa pasión. Hoy, aplica esa maestría para crear sus famosas cocinitas en miniatura para incienso, verdaderas joyas de alerce y acero inoxidable. Su taller también produce teteras, portavelas y paletas para el pan amasado.
Juntos, «La Arañita» es un reflejo del sur: el tejido que abriga y la madera que da cobijo.













